para la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico
Amadísimos fieles de todo Puerto Rico:
La paz del Señor Resucitado esté con todos ustedes.
Nos dice el libro del Eclesiástico que: “el hombre sabio es precavido en todo” (18, 27). Y del refranero popular recordamos que: “más vale precaver que tener que remediar”.
Ante la creciente pandemia mundial que se ha desatado con motivo de la influenza tipo AH1N1, los Obispos Católicos de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico queremos unirnos a la respuesta pro-activa que la sociedad debe dar ante una situación como ésta, para contribuir al bien común.
Aunque al momento en Puerto Rico sólo se han confirmado 19 casos, los cuales ya están controlados; 32 casos de influenza A enviados al CDC en Atlanta, con un total de 129 pruebas realizadas en el Departamento de Salud desde el pasado domingo, las autoridades gubernamentales pertinentes nos exhortan a continuar organizando planes de educación y prevención ante la pandemia de influenza. A la vez debemos hacer todo lo posible por mantener la calma y evitar la ansiedad o una situación de histeria. Por estas razones exhortamos a nuestros fieles a estar atentos y seguir las indicaciones que las autoridades sanitarias pertinentes nos den.
En nuestra actividad apostólica y pastoral el trato con los hermanos enfermos es frecuente y cercano. Por ello, ante esta situación, es importante acentuar los cuidados que eviten cualquier contagio. Es por tal motivo que pedimos a los sacerdotes, diáconos, ministros extraordinarios de la comunión y demás hermanos y hermanas que se dedican a la pastoral de enfermos, que cuiden al máximo de lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante 20 segundos, o usando otro producto limpiador que contenga alcohol. Además, es importante hacer esto antes y después de tener contacto con los enfermos o personas que puedan presentar síntomas tales como: fiebre que se presenta de manera repentina, dolor de cabeza intenso, dolores musculares y de articulaciones, irritación de los ojos, flujo nasal, cansancio, ardor y/o dolor de garganta. Si bien por regla general todos debemos cubrirnos la nariz y boca al toser o estornudar y tirar el pañuelo desechable en una bolsa desechable, en estos momentos es de suma importancia hacerlo.
Es bien importante recalcar a cualquier persona que sea diagnosticado con la misma, a hacer un gesto de caridad y solidaridad al permanecer en su casa, manteniéndose en reposo hasta que desaparezcan los síntomas. Una vez transcurridas 24 horas sin ningún síntoma podría regresar a sus quehaceres habituales.
Siguiendo el ejemplo de otros episcopados católicos del mundo les pedimos hacer un gesto de precaución en nuestras comunidades para evitar cualquier riesgo de difusión de la epidemia en Puerto Rico. Por ello recomendamos a nuestros presbíteros que, hasta que pase esta crisis, sólo se distribuya la Sagrada Comunión en la mano, siguiendo la normativa correspondiente a este modo de comulgar, y se elimine temporeramente la distribución bajo las dos especies, o en la boca, evitando así el riesgo de contagio, tanto de las personas que la distribuyen como de los fieles que la reciben.
Con estas precauciones esperamos estimular la concienciación a favor de la prevención de la transmisión de la pandemia.
Les incluimos la oración dedicada a la Virgen de la Guadalupe que ha preparado la Arquidiócesis de México ante esta crisis para que también sea utilizada en nuestras parroquias.
Que el Señor Jesús, fuente de salud para el alma y el cuerpo venga en nuestro auxilio en estos momentos en que sufre la humanidad y María, en su advocación de Salud de los Enfermos, interceda por la salud de todos los hombres y mujeres, ante su divino Hijo.
Obispos de Puerto Rico
Oración a la Virgen de Guadalupe
Para encomendar a México por la epidemia de la influenza
Santa María de Guadalupe:
A ti que nos amas con especial ternura,
velas por nosotros con maternal intercesión
y nos procuras siempre tu eficaz ayuda
suplicamos tu protección y auxilio
para superar pronto esta epidemia
que ha venido a afectar nuestra nación.
Cúbrenos con tu manto,
líbranos de este mal.
Ruega por todas las autoridades
y por quienes tienen poder de decisión
para que sepan establecer
medidas y prioridades
para prevenir y ayudar
a toda la población,
y en particular a quienes
son más vulnerables.
Concédenos prudencia y serenidad
para actuar con mucha responsabilidad
y así evitar ser contagiados o contagiar.
Socorre al personal de salud,
vela por la recuperación
de los enfermos
y sé consuelo de quien
se encuentra en duelo.
Madre del Verdadero Dios
por quien se vive,
Tú que nos has rescatado
de otras plagas,
encomiéndanos a la misericordia
de Aquel que nos sanó con Sus llagas
y nos libró de la muerte con Su Resurrección.
Enséñanos a unir nuestro dolor al Suyo
para hallarle sentido redentor
y salir de esta adversidad fortalecidos
en la fe, la esperanza y el amor. Amén.
+ Norberto Cardenal Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México
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