Según últimos estudios realizados, la brujería se extiende con gran rapidez y de manera alarmante por toda Europa; principalmente por Holanda, Inglaterra y España. Las prácticas de brujería están a la orden del día y cada vez son más las personas atraídas por este tipo de creencias que entran a formar parte de sus sectas.
Aprovechando el vacío creado en el interior de las personas, al no profesar éstas ningún tipo de religión, se ven abocadas a la búsqueda de algo que pueda llenar su razón de ser más profunda, pero de manera equivocada, pues, a decir verdad, todo hombre, lo que en realidad busca, es suplir el vacío del Amor de Dios que les queda al abandonar las verdaderas razones de su existencia.
Pero ¿Qué es la Brujería?
Según algunos autores la brujería puede definirse como:
- La forma maléfica de hechicería practicada por quienes se supone o dicen haber hecho, pactos con el demonio, o con los espíritus malignos.
- Las portadoras del saber médico-curandero de la época, a las que personas de cualquier procedencia social podían acudir para obtener hierbas, medicamentos, afrodisíacos, o filtros amorosos.
Sus orígenes deben buscarse en la pervivencia de cultos paganos que se extendieron por toda Europa desde el siglo II d.c., como reacción y antítesis al cristianismo, que era practicado por la clase alta, que vivía en las ciudades, y en las creencias supersticiosas del poder y la intervención del demonio.
Las características más generales de estas sectas anticristianas son:
-Pretendían la pureza absoluta de costumbres.
-Negaban la Santísima Trinidad.
-Negaban la divinidad de Cristo.
-Negaban la jerarquía eclesiástica y el valor de sus ritos.
-No admitían el matrimonio para no perpetuar el pecado original.
Todo este halo misterioso y atrayente, se ve envuelto y mezclado con el mundo de los engaños y estafas; pues la mayoría de las personas que se ofrecen a realizar este tipo de culto, para proporcionar unos resultados convincentes, exigen un pago por adelantado; inmediatamente después, mediante hábiles artimañas para sonsacar inquietudes, entregan el resultado de su estudio, que por regla general, es nada más y nada menos que lo que uno, en el fondo, quiere oír.
Aunque esto parezca irreal y perteneciente a la historia antigua, lo cierto es que actualmente estamos viviendo una oleada de invasiones de todo tipo de sectas, brujería, cursos de astrología, magia negra y otros factores diabólicos, que dañan y afectan nuestra vida espiritual y moral provocándonos dudas de fe.
Hoy en día en el año 2006, dos tribunales en Holanda han aprobado que los costes de un curso de brujería puedan ofrecer desgravaciones fiscales a quienes lo reciben, o tener la posibilidad de recibir subvenciones.
En Inglaterra, lo que predomina y se lleva en la actualidad es el paganismo; incluso han consentido en la prisión de Kingston, la presencia de un “sacerdote pagano”, para dar consejos y opiniones a tres presos. Y en otros centros penitenciarios británicos se tolera a los miembros de estos grupos, que lleven vestimenta especial así como tener objetos de simbología religiosa.
En EE.UU. (y por ende en Puerto Rico) la cifra que alcanza este nuevo paganismo, está ya en torno a los ochocientos mil. Los santeros africanos son quieres se aprovechan de esta oleada de ocultismo que azota occidente.
Llegados con la inmigración, los llamados “Chamanes” que son videntes, con sus propias y particulares visiones y que dicen convivir con los espíritus de la naturaleza, ocupando el puesto de interprete entre los hombres y la divinidad; progresan en París, Madrid y Ámsterdam, ofreciendo, por un módico precio, curar dolencias, males de ojo, o enfermedades; adivinación del futuro, etc., mediante la ingestión de sustancias alucinógenas, sacrificio de animales, rituales, etc.
En Madrid es fácil poder ver carteles o anuncios publicitarios de estos personajes que hacen promesas y te remiten a diferentes personas con dirección y teléfonos distintos; alquilan pisos por unos días y piden a sus clientes que les paguen por adelantado, para finalmente abandonar el país.
Desde el siglo XX el término “bruja” ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la “Wicca”, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea ésta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión.
You are viewing the text version of this site.
To view the full version please install the Adobe Flash Player and ensure your web browser has JavaScript enabled.
Need help? check the requirements page.